Fundamentos de la preparación

Sea cual sea el método, el licor depende de lo mismo: cuánta hoja, qué agua y cuánto tiempo. También cuenta lo que ocurre antes de preparar el té: calentar los utensilios y conservar la hoja seca.

Una báscula, un gaiwan blanco y una cucharilla de bambú con té seco
Ilustración

La cantidad de hoja y el tiempo se ajustan juntos: a más hoja, infusión más corta. La hoja pequeña y rota cede el sabor más rápido que la entera, así que pide menos tiempo. El agua supone más del 99 % del licor, de modo que sus minerales y su temperatura cambian el sabor de forma notable.

Calentar los utensilios sube unos grados la temperatura de la primera infusión, y el lavado abre la hoja muy enrollada. La forma de conservar el té decide con qué se empieza: la hoja seca absorbe humedad y olores ajenos, y pierde aroma con la luz y el calor.

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