Cuidado, colección y seguridad de los utensilios de té

Los utensilios de té duran mucho si se lavan y se secan bien. Una pieza antigua se comprueba antes de comprarla para confirmar que es auténtica, y una nueva con decoración pintada, para saber qué puede pasar del esmalte al té.

Una tetera de Yixing sobre un paño de algodón y un pincel suave
Ilustración

La porcelana y el vidrio se pueden lavar con jabón y esponja, pero la arcilla sin esmaltar solo admite agua limpia. Los poros del zisha absorben por igual el té y el detergente: según la norma GB/T 10816-2024, esta arcilla puede absorber hasta un 6 % de agua. Criar una tetera, o yang hu, se reduce a secarla cada día: se vacía la hoja, se enjuaga la tetera y se deja secar destapada, y tras 10–15 días de uso se le da unos días de descanso.

Coleccionar empieza por la atribución: cuándo, dónde y por quién se hizo la pieza, y si la inscripción es genuina. Una marca en la base no prueba nada. La antigüedad se lee en el cuerpo, el esmalte, el pie y la forma, y el detalle que más se falsifica es el sello del alfarero. Los precios pueden ser enormes: en 2014 una «copa de los pollos» de la era Chenghua se vendió por 281,24 millones de dólares de Hong Kong.

La seguridad de los utensilios se juzga por lo que pasa al agua. Los riesgos son el plomo y el cadmio en esmaltes y esmaltes sobre cubierta, sobre todo con líquidos calientes o ácidos, y el zisha teñido con bario, manganeso, cobalto y cromo. En una muestra de 32 piezas, el zisha de mineral puro no liberó plomo. Los límites varían mucho: las normas china e ISO permiten hasta 0,5 mg/L de plomo de una taza en 24 horas, y la directiva de la UE, hasta 4,0 mg/L.

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