Tradiciones del té 茶文化

El té salió de China por tierra y por mar, y casi dondequiera que llegó, la gente encontró su propia manera de tomarlo: batirlo, rebajarlo con agua hirviendo, cocerlo con leche o comerlo.

Un vaso de té en su portavasos, un cuenco de matcha y un gaiwan
Ilustración

Durante más de mil años, China coció el té con sal, lo batió hasta formar espuma e hizo infusión con la hoja entera. Cada época dejó sus propios utensilios, del brasero de los Tang a la tetera de Yixing, y sus propios métodos, hasta el gongfu cha de Chaozhou. Japón conservó el té batido de los Song y construyó en torno a él la ceremonia chanoyu. El darye de Corea, un rito centrado en el té verde de hoja suelta, cobró forma entre los años sesenta y ochenta del siglo XX.

Los holandeses llevaron el primer cargamento de té a Europa en 1610, Gran Bretaña lo probó por primera vez en los cafés londinenses de la década de 1650 y Rusia lo recibió de Mongolia entre 1616 y 1638. En Oriente Medio y Asia Central se rebaja el té negro fuerte con agua hirviendo directamente en el vaso, en el Magreb se toma té verde con menta, las chaijanás sirven el té en cuencos y en la estepa el té de ladrillo hierve en un caldero con leche y sal. En el sur de Asia y el Sudeste Asiático se hierve el té con leche y especias. Los tibetanos lo baten con mantequilla, los vietnamitas lo beben con hielo y en Myanmar la hoja se fermenta y se come.

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